21 errores del director de  banda

1. Hablar demasiado

Cuando un director o directora obtiene un balance en tiempo inclinado hacia las palabras más que a la dirección, podemos afirmar que sus carencias tratan de ser veladas con explicaciones vacuas. Aquello que no se puede mostrar con la batuta debe reducirse a un par de frases (como mucho).

2. Dirigir (y ensayar) con partitura

La verdadera libertad de acción es ostentada por quienes tiene la partitura en la cabeza y no la cabeza en la partitura. La complejidad del discurso sonoro debe articularse desde una capa profunda del pensamiento para una correcta y emocionante interpretación.

3. Confundir motivación con preparación

Atendiendo al significado del los términos, motivar es dar motivos para realizar una acción concreta. Preparar, es disponer de todos los elementos para su correcta aplicación, es decir, las herramientas pedagógicas y didácticas. La motivación viene dada por el trabajo bien hecho sin otras ornamentaciones.

4. No compartir la información y el conocimiento

En la era de la información el conocimiento es el bien más preciado. Hoy en día, es más fácil que nunca obtener información pero discernirla en su calidad precisa de un marco generoso para que llegue a todos. Quien comparte tiene más éxito que el que no (comprobado).

5. Permanecer más de 5 años al frente de una banda

Los directores y directoras estamos de paso. Es importante comprender que nuestros retos y objetivos para la banda deben cumplirse en un plazo aproximado de 5 años. En ese momento álgido, debemos emprender nuevas aventuras y ceder la batuta a otro colega.

6. No valorar la Banda Juvenil

El mayor valor que tiene una agrupación es, además de su Escuela, su Banda Juvenil. Toda la acción social, pedagógica y artística debe girar en torno a esta sección.

7. Olvidar que el arte de la dirección responde a las leyes de la naturaleza

La naturaleza no es ostentosa. No busca brillo ni esplendor. Busca permanecer y permitir. El arte de la dirección responde a ley de la gravedad, a la emoción, al movimiento y la permanencia. La mecánica de la dirección contiene una sustancia de vida que no debemos alterar a capricho con movimientos inútiles.

8. No trabajar la afinación en cada ensayo

El principal ítem de belleza de una obra musical no es su melodía, armonía o ritmo (elementos subjetivos de apreciación) sino la afinación (elemento objetivo). Si la agrupación está afinada todo lo demás funcionará. La afinación es la tarea principal que un director o directora debe dominar y aplicar en cada ensayo.

9. Descuidar el valor del solfeo

Un músico que no puede cantar su parte difícilmente podrá interpretarla en el sentido amplio y profundo del término. Solfear y dominar la entonación interválica sin instrumento es esencial para un correcto crecimiento de la Banda.

10. No profundizar en el conocimiento y funcionamiento de cada instrumento

El director o directora no tiene porqué saber tocar todos los instrumentos pero sí conocer su mecánica, posibilidades y límites para una comunicación congruente con el músico.

11. Realizar ensayos parciales de manera regular

La realidad sonora sucede por la comunicación de todas sus partes. Todo proceso musical está interrelacionado. Por tanto, el ensayo será más efectivo con la presencia de todos los músicos. Para ello, se requerirá por parte del director o directora un trabajo enfocado, programado y estructurado.

12. No aplicar la Ley de Parkinson

La ley de Parkinson dice que el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine. Por tanto, más horas no dará necesariamente mayores resultados sino la calidad de las mismas.

13. Adaptar en lugar de adoptar

Adaptarse es seguir la inercia del trabajo que otros realizan sin analizar su validez y siguiendo patrones convencionales. Adoptar es innovar y poner en práctica nuevas y eficaces formas de trabajo creativo. Dicho de otro modo, instalarse en lo malo conocido e ignorar lo bueno por conocer es la receta ideal para no avanzar.

14. Habitar océanos rojos

Metafóricamente, en los océanos rojos, la competencia lucha y todos pierden. En los océanos azules, la competencia no existe. En su lugar, se instala la cooperación donde todos ganan. Invita frecuentemente a otros colegas a dirigir tu Banda.

15. Vivir en Instagram

No podemos ignorar la realidad ni la fortuna de estar en el lado abundante de este mundo. Pero el foco de atención de un director o directora que se compromete con el arte no es la cámara sino el sonido. El profesional que ejerce su acción pendiente de agradar mediante sus plásticos movimientos entra en un lugar donde la música no se halla presente.

16. Querer agradar a todos

Woody Allen dijo “no sé cuál es secreto del éxito, pero sé cuál es el del fracaso: querer agradar a todo el mundo”.

17. Dejar de formarse

La formación de un director o directora es de por vida. Debemos dejar atrás aquella figura que solo sabía de música. Profundiza en los conocimientos musicales, estudia continuamente la mecánica de la dirección, retórica, comunicación efectiva, filosofía, psicología… en el nuevo paradigma, ya no cabe el músico zafio.

18. Entender la tarima como un foco de poder

La mayor autoridad no es ostentar un poder absurdo frente a los músicos. No es alzar la voz ni mirar a nadie por encima del hombro. Los músicos pueden tocar sin director. Un director sin músicos es una caricatura. La verdadera autoridad es hacer bien tu trabajo.

19. Navegar en el océano del olvido


Bendice la oportunidad que te dan para dirigir. Agradece a quienes te han ayudado a conseguir tus logros. También a quienes trataron de impedirlo porque les diste una oportunidad de equivocarse y rectificar. Pon en valor a todos los directores que te precedieron y cuando pasen 5 años y dejes la Banda, deja tu trabajo bien hecho para que los músicos y el siguiente colega solo pueda hablar bien de ti.

20. Militar en la procrastinación

Procrastinar es postergar un trabajo. No procrastines. Sé eficiente. Tu día tiene exactamente las mismas horas que el de aquellas personas que consiguen resultados. (Recuerda la ley de Parkinson).

21. Pasar demasiado tiempo en el bar con los músicos

Los músicos son tus compañeros y compañeras de viaje. La empatía debe ser uno de los primeros empeños en tu gestión como líder de la Banda. Pero, más allá de las amistades que eventualmente pueden forjarse en 5 años, no olvides que estáis en planos de responsabilidad diferentes. Preocúpate de ser cercano o cercana pero ten la prudencia de mantener intactos ciertos límites que pueden socavar el liderazgo que de ti esperan. No hace falta que asistas a todas las fiestas.

Juan F. Ballesteros
de «Cómo dirigir una banda y no morir en el intento»